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Noticias sobre el TDAH

Novedades en la investigación sobre el TDAH (10 al 16 de agosto)

Andrei — Recordo
Ilustración cenital de cuatro grupos de tarjetas de investigación vacías en tonos pastel conectadas por hilos de colores, con una lupa, un balón de balonmano y un antifaz para dormir que representan un resumen semanal de investigaciones sobre el TDAH

Puedes sentir que tu atención se ha ido sin poder identificar ningún pensamiento errante. Un estudio publicado esta semana diferenció esa sensación de la divagación mental habitual y observó que ambas no se comportaban exactamente de la misma manera.

Otros tres artículos merecen tu atención: niños que describen sus propios problemas de sueño, un pequeño ensayo de balonmano con un giro ingenioso y una revisión que muestra lo lejos que sigue estando la medicina de poder anticipar qué medicamento para el TDAH encajará con cada persona.

Este es el resumen semanal. La última vez hablamos de la brecha entre las listas de síntomas y las conversaciones en internet de las mujeres, de un patrón relacionado con el orden de nacimiento y de una suposición hospitalaria que se desmoronó al ponerla a prueba. Suscríbete al final para recibir el próximo.

Sentir que te has distraído no es lo mismo que recordar un pensamiento errante

Es fácil pasar por alto la diferencia. A veces te das cuenta de que estás pensando en la cena, en una discusión o en la canción que tienes en la cabeza. Otras veces solo sabes que en realidad no estabas presente. No puedes recuperar ningún pensamiento que explique adónde se fue tu atención.

Un estudio de Psychological Research pidió a personas reclutadas a través de una universidad y de comunidades de TDAH en internet que realizaran una tarea de atención repetitiva. A intervalos, indicaban si su mente había divagado y si podían recordar en qué habían estado pensando.

La sensación subjetiva de haberse distraído se asoció con más síntomas de inatención, mayores dificultades cotidianas, menor bienestar y un peor rendimiento en la tarea. Recordar un pensamiento errante concreto se relacionó principalmente con síntomas de hiperactividad e impulsividad.

Eso no convierte una sensación vaga en una prueba diagnóstica. El resultado procede de una sola muestra, una única tarea de laboratorio y los testimonios de las propias personas. Lo que sí hace es ofrecer a los investigadores dos experiencias que pueden medir, en vez de obligarlos a meter ambas en el mismo saco.

La frase útil es sorprendentemente sencilla: no todos los lapsos de atención vienen acompañados de un pensamiento que puedas atrapar.

Los niños describieron los problemas de sueño asociados al TDAH como inquietud, no solo como estar despiertos

La mayoría de los estudios sobre el sueño infantil preguntan a los padres. Un estudio de Sleep Medicine hizo algo menos habitual y entrevistó a 15 niños de entre 9 y 13 años que tenían TDAH y dificultades para dormir.

Los niños describieron los problemas de sueño como persistentes y graves. La inquietud aparecía de dos formas: un cuerpo que no conseguía relajarse y una mente que no se calmaba. La hora de acostarse también se convertía en un momento de conflicto, tanto con los padres como dentro del propio niño, que quería dormir pero se resistía al proceso de irse a la cama.

Quince entrevistas no pueden decirnos con qué frecuencia se siente así cada niño con TDAH. Sí pueden mostrar lo que los cuestionarios para cuidadores tienden a simplificar. Para estos niños, el problema no era solo acostarse tarde. Toda la transición hacia el sueño se había vuelto desagradable.

Una versión del balonmano con mayor exigencia cognitiva superó al entrenamiento habitual en dos resultados

En un pequeño ensayo aleatorizado, 45 niñas de entre 7 y 9 años fueron asignadas a un entrenamiento habitual de balonmano, a una versión que añadía más ejercicios de razonamiento y toma de decisiones o a ningún programa de balonmano.

Ambos grupos de balonmano mejoraron más que el grupo sin programa en síntomas conductuales, memoria de trabajo y competencia motriz. La versión con mayor exigencia cognitiva obtuvo mejores resultados que el entrenamiento habitual en síntomas conductuales y competencia motriz, pero no en memoria de trabajo.

Es un resultado atractivo porque los investigadores cambiaron la exigencia mental y mantuvieron la actividad reconocible. También se trata de 15 niñas por grupo, evaluadas a corto plazo y sin seguimiento. Por eso es un motivo para volver a poner a prueba la idea, no una prueba de que el balonmano sea un tratamiento para el TDAH.

Tras 62 ensayos sobre medicamentos, los investigadores aún no podían saber de antemano quién respondería

Una revisión de CNS Drugs examinó 171 ensayos aleatorizados sobre medicamentos para el TDAH e identificó 62 que habían estudiado si características como la edad, el sexo, la gravedad de los síntomas, la presentación del TDAH u otras afecciones psiquiátricas estaban vinculadas al beneficio o a los efectos secundarios.

La mayoría de los análisis no encontraron ningún patrón claro. Las señales ocasionales estaban dispersas y se consideró que más de un tercio de los ensayos presentaba un alto riesgo de sesgo. La conclusión de la revisión fue contundente: la evidencia disponible ofrece una ayuda limitada e inconsistente para adaptar el tratamiento a cada persona.

Eso no demuestra que la medicación funcione al azar ni que las diferencias individuales no importen. Significa que los ensayos clásicos solían estar diseñados para averiguar si un medicamento ayuda a un grupo, no qué persona de ese grupo se beneficiará. Las decisiones sobre el tratamiento deben seguir tomándose con el profesional que lo prescribe, que puede supervisar la respuesta real, y no mediante un atajo demográfico.

Algunos lapsos están en blanco, y eso importa

El hallazgo de esta semana que merece la pena repetir es el primero: puedes saber que tu atención desapareció sin encontrar un pensamiento que se la llevara.

Los investigadores han tratado a menudo la divagación mental como algo que puedes comunicar describiendo su contenido. Separar la sensación de inatención de la historia que tienes en la cabeza puede ser un pequeño cambio en la medición, pero por fin pone nombre a esa parte en blanco de cuando pierdes el hilo.

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