El problema es que tu lista no lo sabe. Esas tareas están entre «Hacer la compra» y «Pedir cita con el dentista», repartidas en días distintos y mezcladas con todo lo demás. El objetivo en sí no tiene fila. Solo existe en tu cabeza y, con TDAH, tu cabeza no siempre es el lugar más fiable para guardarlo.
Así que el objetivo se va apagando. No porque haya dejado de importarte, sino porque nada en la pantalla te recuerda que esas tareas pequeñas están conectadas, ni que todo lleva dos semanas sin moverse.
Dale al objetivo un lugar propio
Recordo ahora tiene Proyectos. Un proyecto es un contenedor sencillo para tareas y notas relacionadas: un objetivo hacia el que avanzas o un tema que quieres mantener junto.
En Inicio, toca Centrarme en un proyecto y luego Nuevo proyecto. Ponle un nombre, un color y, si quieres, una línea en ¿Para qué es este proyecto? Buscar trabajo, preparar una mudanza o reunir ideas para un viaje: todo vale.

Esa descripción no es decoración. Es lo que más va a necesitar tu yo del futuro cuando la motivación inicial se haya apagado. Además, le da contexto a tu Coach más adelante.
Cada tarea o nota pertenece a un proyecto o a ninguno. Puedes indicarlo en el campo Proyecto al abrir una tarea. Añadir una tarea a un proyecto no cambia su fecha, su recordatorio ni su repetición. Un proyecto es una forma de agrupar, no otro calendario que mantener.
Reduce el día a un solo hilo
Hay días en los que no necesitas la lista entera. Necesitas avanzar en una cosa sin que las otras cuarenta tiren de ti.
Elige un proyecto en Centrarme en un proyecto. Tu siguiente tarea en Inicio vendrá de ese proyecto, y una pequeña barra sobre la navegación te muestra en qué estás enfocado.


El enfoque te acompaña. Tu lista de tareas muestra solo ese proyecto, incluidas las tareas sin fecha y las notas que, si no, quedarían en algún sitio al que nunca llegas. Las tareas nuevas que añadas, a mano o con tu Coach, entran en él automáticamente.
Cuando termines, toca la cruz de la barra de enfoque y todo vuelve. No es un compromiso para todo el día. Es una forma de decir «durante la próxima hora, esto es lo que cuenta» y que la app esté de acuerdo contigo.
Primero apunta, luego ordena

Cuando te llega una idea, decidir dónde va es una pequeña decisión más entre tú y apuntarla. A menudo basta esa decisión para que acabes sin apuntar nada.
No tienes que tomarla en ese momento. Apunta la tarea como siempre. Más tarde, cuando tengas un rato tranquilo, mantén pulsada una tarea de la lista para seleccionarla, toca algunas más, luego Cambiar 3 tareas y elige Mover a proyecto.
Desde el mismo menú puedes mover varias tareas a otra fecha a la vez, algo útil cuando todo un grupo de cosas tiene que pasar a la semana siguiente.
Pide el siguiente paso, no el plan entero
Un objetivo puede atascarse porque el siguiente paso no está claro. «Nuevo trabajo» es demasiado grande para empezar. «Escribir dos frases sobre mi último puesto», no.
Con un proyecto en foco, toca Sugerir un paso en Inicio. Tu Coach mira la descripción del proyecto, lo que ya has terminado y las tareas que siguen abiertas, y te sugiere un siguiente paso concreto. Si ese paso aún no es una tarea, te ofrece añadirlo al proyecto. No cambia nada hasta que tú lo digas.
Tú decides qué entra en la lista. El Coach solo te ayuda a encontrar por dónde empezar.
Pequeño a propósito
Los proyectos no tienen hitos, barras de progreso, fechas límite ni subproyectos. Es intencionado. Cada campo extra es una cosa más que mantener al día, y un sistema que necesita mantenimiento suele abandonarse justo cuando más lo necesitas.
Los proyectos son gratis y puedes crear tantos como quieras. Empieza por ese objetivo que se te escapa una y otra vez, ponle un nombre y una frase sobre por qué te importa, y comprueba si tenerlo todo en un sitio te facilita volver a él.
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